En nuestra edición pasada comenzamos a hablar de un tema de suma importancia; cómo ser de bendición a tu iglesia.Hoy continuaremos hablando del mismo tema y miraremos otras formas, mas, para ser de bendición a tu iglesia.
1. Se fiel en atender y participar.
Mucha gente se queja de sus iglesias, pero en realidad, la mayoría de la gente que se queja en sus iglesias son aquellos cuya asistencia y participación es siempre mínima.
Muchas personas desvalorizan la importancia de un simple acto de presencia. Obviamente, no se puede considerar a alguien a alguien para participar en algo si la persona no asiste con regularidad o consistencia. Algunos cristianos son como las apariciones de los platillos voladores; cuando se esta empezando a olvidar de ellos, ¡hacen algún acto de presencia para ser vistos de alguien!
Recuerde, la iglesia es un organismo vivo y cada parte del cuerpo es necesario y contribuye al desarrollo saludable del resto del cuerpo. Como decía Repley’s – “Aunque usted no lo crea” ¡ Usted hace falta!
Mucha gente se queja de sus iglesias, pero en realidad, la mayoría de la gente que se queja en sus iglesias son aquellos cuya asistencia y participación es siempre mínima.
Muchas personas desvalorizan la importancia de un simple acto de presencia. Obviamente, no se puede considerar a alguien a alguien para participar en algo si la persona no asiste con regularidad o consistencia. Algunos cristianos son como las apariciones de los platillos voladores; cuando se esta empezando a olvidar de ellos, ¡hacen algún acto de presencia para ser vistos de alguien!
Recuerde, la iglesia es un organismo vivo y cada parte del cuerpo es necesario y contribuye al desarrollo saludable del resto del cuerpo. Como decía Repley’s – “Aunque usted no lo crea” ¡ Usted hace falta!
2. Aplica lo que aprendes.
Nada contribuye mas a la saluda de la iglesia que los miembros estén aplicando lo que aprenden. No hay nada que un pastor aprecie o ame más que ver que sus hijos espirituales están caminando en lo que diariamente se les enseña. Aun el gran apóstol Juan lo expreso cuando dijo: “No tengo mayor gozo que este, el oír que mis hijos andan en la verdad” (3 Jn. 4)
Muchos no nos damos cuenta como ayudamos a otro cuando nos ven practicando la Palabra que aprendemos. En especial, aquellos que son bebes en el Señor, son inspirados cuando ven alguno que lleva tiempo en la iglesia poniendo en práctica lo que es enseñado. ¿Se imagina el resultado que habría en la iglesia si todos pusiéramos en práctica la palabra de recibimos?
3. Descubre y usa tus dones.
Como mencione anteriormente, a cada uno de nosotros nos ha sido dada la gracia de Dios para ser de beneficio al cuerpo local (1 Cor. 12 12 Ef. 4). El descubrir los dones y las habilidades que Dios me ha dado para contribuir en Su iglesia es mi responsabilidad como creyente. Debo procurar conocer que talentos, habilidades y dones poseo que puedan ser de ayuda a mi iglesia. Una vez descubro esos dones, talentos y habilidades, debo incorporarlos de alguna panera para el bienestar y crecimiento de la iglesia.
4. Se parte de la soluciones y no crees problemas.
Una de las señales de la madurez cristiana es que se desea procurar el ayudar al resto del cuerpo no creando problemas. Las estadísticas nos dicen que la mayoría del tiempo que los pastores invierten tratando con su gente lo hacen “apagando fuegos” entre los mismos hermanos. Qué triste que la mayoría del tiempo del pastor y sus líderes tenga que ser empleado de esta manera. Es más triste aun cuando la misma estadística nos muestra que el 90% de los problemas en una iglesia son ocasionados por el mismo 10%. En otras palabras, existe un pequeño núcleo de personas que consumen la mayoría del tiempo en la iglesia creando y causando problemas. ¡Esto es una señal de inmadurez espiritual! Las personas espiritualmente crecidas contribuyen a ser parte de la solución en la iglesia, procuran mantener la paz y ayudan al liderazgo de la iglesia a tratar con los asuntos.
Cuando hacemos esto somos una bendición para la iglesia, nuestros hermanos, pastores y lideres.
5. No busques promover tu propia agenda o persona.
Que importante es este principio. Tanta gente llega a una buena iglesia, con gente buena y noble, y en poco tiempo hay problemas y caos. Muchas veces personas utilizan la casa de Dios como una plataforma de lanzamiento para sus agendas, negocios y propósitos. Otros intentan lanzar su campaña política dejando saber que están buscando una posición dentro de la iglesia. Cuán importante es tener un espíritu humilde y una actitud de mansedumbre. Si tengo que tocar continuamente mi propia trompeta y anu8nciar mis virtudes, es porque en realidad NO tengo ninguna. La queja de algunos es la misma “no me reconocen”, “yo también tengo la unción”, “yo tengo un don”. Bueno, si esto es cierto, lo mejor es quedarnos tranquilos y dejar que nu8estro don nos abra las puertas. (Prov. 18:16 Jn. 7:18).
Que importante es este principio. Tanta gente llega a una buena iglesia, con gente buena y noble, y en poco tiempo hay problemas y caos. Muchas veces personas utilizan la casa de Dios como una plataforma de lanzamiento para sus agendas, negocios y propósitos. Otros intentan lanzar su campaña política dejando saber que están buscando una posición dentro de la iglesia. Cuán importante es tener un espíritu humilde y una actitud de mansedumbre. Si tengo que tocar continuamente mi propia trompeta y anu8nciar mis virtudes, es porque en realidad NO tengo ninguna. La queja de algunos es la misma “no me reconocen”, “yo también tengo la unción”, “yo tengo un don”. Bueno, si esto es cierto, lo mejor es quedarnos tranquilos y dejar que nu8estro don nos abra las puertas. (Prov. 18:16 Jn. 7:18).
6. Evita culpar a la iglesia o sus líderes por tus problemas personales.
Necesitamos desconectar o desasociar nuestros problemas de índole personal con los cuales tratamos, con la iglesia cuando nos reunimos. Muchos de los problemas causados en las iglesias surgen de las heridas emocionales que las personas llevan dentro con las cuales están tratando a nivel personal. Si bien es cierto que Dios tratara con nosotros y nos ministrara soluciones a dichos problemas y dilemas a través de su Palabra, el liderazgo y el cuerpo, debemos tener en mente que ni la iglesia ni sus líderes son responsables por los problemas personales que atravesamos, o las heridas y experiencias que a través de los años hemos acumulado en nuestro interior. Si no entendemos esto claramente, al buscar la ayuda de Dios y su iglesia, psicológicamente transferiremos el dolor y la culpa de nuestras circunstancias y dilemas hacia el organismo de la iglesia, y al hacer esto causamos tensión al cuerpo de Cristo, y creamos situaciones innecesarias que no contribuyen al desarrollo de ninguno.
Necesitamos desconectar o desasociar nuestros problemas de índole personal con los cuales tratamos, con la iglesia cuando nos reunimos. Muchos de los problemas causados en las iglesias surgen de las heridas emocionales que las personas llevan dentro con las cuales están tratando a nivel personal. Si bien es cierto que Dios tratara con nosotros y nos ministrara soluciones a dichos problemas y dilemas a través de su Palabra, el liderazgo y el cuerpo, debemos tener en mente que ni la iglesia ni sus líderes son responsables por los problemas personales que atravesamos, o las heridas y experiencias que a través de los años hemos acumulado en nuestro interior. Si no entendemos esto claramente, al buscar la ayuda de Dios y su iglesia, psicológicamente transferiremos el dolor y la culpa de nuestras circunstancias y dilemas hacia el organismo de la iglesia, y al hacer esto causamos tensión al cuerpo de Cristo, y creamos situaciones innecesarias que no contribuyen al desarrollo de ninguno.
7. Diezma, ofrenda y siembra.
Aunque el tema del dinero es uno de gran sensibilidad para mucha gente, no podemos hacer como el avestruz y enterrar la cabeza en la arena. La iglesia necesita que sus miembros sostengan el trabajo hecho; es bíblico que cada miembro contribuya al sostén de la obra, sus ministros y el presupuesto de la casa de Dios. Me sorprendo cuando vea la actitud de muchas personas. He visto hermanos ir a una oficina de gobierno y alabar lo bien equipada que esta; ellos asumen que porque ellos han pagado contribuciones, dicha oficina estará equipada con todo lo que haga falta para atender sus asuntos. Sin embargo, en cuanto a la iglesia se refiere, la gente demanda comodidad, asientos, buen sonido, aire acondicionado, calefacción, ministerio de niños, etc., pero no consideran que es a través de los diezmos, las ofrendas y el dar como Dios ha ordenado que su casa sea sostenida. (Mal. 3 – Ver el libro “Entendiendo el Diezmo” por el mismo autor).
Cuando, como creyentes, entendemos el valor de nuestros diezmos, ofrendas y de nuestro dar en la casa de Dios, habremos cruzado una gran barrera. El evangelio es gratis, pero predicarlo cuesta dinero. Si entendemos el valor de lo que hacemos al sostener la obra de Dios, seremos verdaderamente de bendición a nuestra iglesia.
Aunque el tema del dinero es uno de gran sensibilidad para mucha gente, no podemos hacer como el avestruz y enterrar la cabeza en la arena. La iglesia necesita que sus miembros sostengan el trabajo hecho; es bíblico que cada miembro contribuya al sostén de la obra, sus ministros y el presupuesto de la casa de Dios. Me sorprendo cuando vea la actitud de muchas personas. He visto hermanos ir a una oficina de gobierno y alabar lo bien equipada que esta; ellos asumen que porque ellos han pagado contribuciones, dicha oficina estará equipada con todo lo que haga falta para atender sus asuntos. Sin embargo, en cuanto a la iglesia se refiere, la gente demanda comodidad, asientos, buen sonido, aire acondicionado, calefacción, ministerio de niños, etc., pero no consideran que es a través de los diezmos, las ofrendas y el dar como Dios ha ordenado que su casa sea sostenida. (Mal. 3 – Ver el libro “Entendiendo el Diezmo” por el mismo autor).
Cuando, como creyentes, entendemos el valor de nuestros diezmos, ofrendas y de nuestro dar en la casa de Dios, habremos cruzado una gran barrera. El evangelio es gratis, pero predicarlo cuesta dinero. Si entendemos el valor de lo que hacemos al sostener la obra de Dios, seremos verdaderamente de bendición a nuestra iglesia.
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